Carmi: la mujer que aprendió a remar detrás de sus sueños

De mirar a otros remar en el club a representar a la Argentina y conquistar una medalla de plata panamericana. Entre entrenamientos de cuatro horas, tortas vendidas para financiar sus competencias y una familia que nunca deja de acompañarla, Carmi construye una historia donde el talento se encuentra con el sacrificio y los sueños se defienden palada a palada.

Hay historias que no empiezan con una gran victoria, sino con una mirada. La de Carmi comenzó en 2023, observando a los chicos del club remar. Le dieron ganas de hacer canoa y, junto con un amigo, se animó a dar sus primeras paladas. Lo que empezó como una inquietud terminó convirtiéndose en una pasión.

«Me enamoró el ambiente de este deporte y la disciplina», recuerda.

Con el tiempo, aquella joven que miraba desde afuera encontró su propio lugar en el agua. Llegó la posibilidad de representar a la Argentina y a su ciudad, una oportunidad que sintió como única y que decidió afrontar con todo lo que tenía.

«Es un orgullo representar al país y una muy buena experiencia competir internacionalmente», cuenta.

Pero detrás de esa experiencia hay una rutina que exige mucho más que voluntad. De lunes a sábados, Carmi combina remo, gimnasio y running, con jornadas de aproximadamente cuatro horas de entrenamiento, a veces incluso más. También tuvo que adaptarse a nuevos desafíos, como las pruebas de maratón, una disciplina diferente de lo que venía haciendo.

Porque crecer como deportista significa salir de la zona conocida, aprender y volver a intentarlo.

Cuando el sueño también se paga con esfuerzo

En el deporte de alto rendimiento, llegar a una competencia internacional no depende solamente de lo que sucede dentro del agua. También hay gastos, viajes, inscripciones y una preparación que necesita del acompañamiento de muchas personas.

Carmi lo sabe mejor que nadie. Para reunir fondos y afrontar los costos de sus competencias, llegó a hacer tortas para vender. Mientras otros podían ver un simple producto, detrás de cada venta había una pequeña contribución para acercarse a su próximo objetivo.

A su lado están sus entrenadores, su kinesiólogo, sus amigos, sus sponsors y todas las personas que colaboran para que pueda seguir adelante. Deportgym es uno de esos apoyos, junto con su kinesiólogo, que la acompaña también mediante sesiones patrocinadas.

Y, por encima de todo, está su familia.

«La familia es lo más importante, ya que es la que está todos los días bancándome y ayudándome», expresa.

Hay esfuerzos que no aparecen en los resultados oficiales. No figuran en las planillas ni se contabilizan al cruzar la meta. Sin embargo, son parte de cada logro. En la historia de Carmi, también se entrena cuando se busca la manera de financiar un viaje, cuando se prepara una nueva jornada y cuando se decide no abandonar a pesar de las dificultades.

Una medalla, miles de recuerdos

Su camino internacional también le dejó aprendizajes y momentos que permanecerán para siempre. Entre ellos, el aliento de sus compañeros, el acompañamiento de la gente y una imagen que guarda especialmente: su entrenador siguiéndola desde la costa.

Porque el deportista puede estar solo dentro de la embarcación, pero nunca llega solo hasta la línea de partida.

El trabajo también continúa fuera de las competencias. Carmi participó del TIP Camp, un campus internacional de entrenamiento que se desarrolló durante la semana previa y durante el Mundial. Allí compartió experiencias con palistas de otros clubes y países, trabajó sobre su técnica y conoció nuevos ejercicios y métodos de preparación.

La experiencia le permitió afrontar nuevos desafíos: subir de categoría, fortalecerse mentalmente y concentrarse cada vez más en el deporte.

Y los resultados empiezan a escribir su propia historia.

Carmi consiguió una medalla de plata en el Campeonato Panamericano de Canotaje, un logro que suma a su crecimiento deportivo y que confirma que el camino recorrido tiene sentido. Por una cuestión protocolar, no pudo recibir la presea durante el acto, debido a la ausencia de la representante canadiense. Una circunstancia que no cambia el valor de lo conseguido ni la alegría de vivir una experiencia internacional de semejante magnitud.

El próximo horizonte

Para Carmi, el podio no es un punto de llegada. Es una razón más para continuar.

En las primeras semanas de diciembre tendrá por delante el Selectivo Nacional de Canotaje Velocidad, una nueva oportunidad para medirse, seguir creciendo y acercarse al sueño de volver a competir internacionalmente.

Cuando se le pregunta qué les diría a quienes recién comienzan, no habla de fórmulas mágicas ni de caminos fáciles. Su consejo es tan sencillo como profundo: ser constantes, tener paciencia y enfocarse en aquello que quieren conseguir.

Quizás esa sea la enseñanza más importante de su historia. Aprendió mirando a otros remar y hoy sabe que cada objetivo exige tiempo, disciplina y convicción.

Hay sueños que no se esperan: se reman

Carmi todavía tiene kilómetros por delante, nuevas competencias que afrontar y metas que esperan en el horizonte. Pero ya consiguió algo que va mucho más allá de una medalla: demostrar que los sueños también se construyen con las manos, con el cuerpo y con el corazón.

Con cada entrenamiento. Con cada palada. Con cada torta vendida para poder viajar. Con cada persona que confía en ella. Con cada amanecer en el que vuelve a elegir el mismo camino.

Porque el verdadero triunfo no empieza cuando el árbitro levanta una bandera ni termina cuando alguien sube a un podio. Empieza mucho antes, cuando nadie está mirando y, aun así, uno decide seguir.

Carmi comenzó soñando con remar. Hoy lleva los colores de la Argentina, una medalla panamericana y un futuro que todavía no conoce límites.

Y mientras haya un horizonte por conquistar, una meta por alcanzar y un sueño que la mantenga en movimiento, Carmi seguirá haciendo lo que aprendió aquel día en el club: agarrar el remo, mirar hacia adelante y avanzar.

Porque hay sueños que no se esperan en la orilla. Se salen a buscar, palada a palada.



Autor:Franco Lizarzuay

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