La reacción fue inmediata: los inversores se deshicieron de los títulos, ampliando una ola de ventas que recortó el precio de algunos bonos casi a la mitad en la última semana, hasta alrededor de 46 centavos por dólar. Eso llevó el rendimiento a cerca de 18%, un nivel que suele indicar estrés financiero. Leer más
