Este 11 de junio, en el Día Mundial del Cáncer de Próstata, el oncólogo Franco Ramello desarma los mitos sobre la consulta médica, analiza los avances en tratamientos y explica por qué un simple análisis de sangre puede salvar vidas.
El fútbol suele ser el terreno donde los hombres comparten pasiones, debates y complicidades. Sin embargo, este 11 de junio, una original campaña busca utilizar esa misma cercanía futbolera para poner sobre la mesa un tema históricamente postergado: la salud masculina. En el Día Mundial del Cáncer de Próstata, el médico oncólogo Franco Ramello reflexiona sobre las barreras culturales que alejan a los hombres del consultorio y la importancia vital de la detección temprana.
"El hombre es más reticente en general a hacer chequeos que las mujeres. Por eso, este tipo de campañas preventivas sirven para que la gente saque sus temores y se acerque a realizarse los estudios que, sin duda, previenen el cáncer", explica Ramello, en sintonía con las acciones que entidades como ALSEC llevan adelante durante todo el mes de junio.
El cáncer de próstata es el principal tumor en la población masculina. Si bien numéricamente se encuentra lejos del cáncer de mama (el más frecuente a nivel general), su incidencia está directamente relacionada con la edad: a mayor expectativa de vida, mayores son las probabilidades de desarrollarlo.
A pesar de su alta prevalencia, el gran desafío de la oncología es que se trata de una enfermedad silenciosa.
"Si uno se imagina la próstata como un durazno, el conducto urinario pasa por el centro, pero el cáncer habitualmente crece en la periferia", ilustra el especialista. Esto significa que los síntomas comunes —como la dificultad para orinar o la presencia de sangre— suelen deberse a un crecimiento inflamatorio benigno y no al tumor.
"El cáncer de próstata en sí mismo es muy raro que dé síntomas en etapas tempranas. Si los da, es porque ya creció e invadió órganos vecinos como la vejiga, y ahí ya es tarde. Por eso no hay que esperar a sentirse mal para consultar", advierte.
Uno de los mayores frenos históricos para la consulta médica masculina ha sido el temor o la incomodidad frente al tacto rectal. Al respecto, el doctor Ramello trae tranquilidad y actualización médica: hoy existen alternativas avanzadas que permiten, en muchos casos, evitar esa maniobra.
La clave principal está en un método tan sencillo como una extracción de sangre para medir el PSA (Antígeno Prostático Específico), una proteína estrechamente vinculada a la salud prostática.
Cuando el diagnóstico se realiza en etapas precoces, las probabilidades de eliminación total de la enfermedad son altísimas. En el terreno de la intervención, la tecnología ha dado pasos agigantados a través de tres vías que conviven en el sistema de salud:
Para aquellos casos donde la cirugía no es la opción primaria o la enfermedad se encuentra en una etapa más avanzada, el panorama actual está lejos de ser desalentador. "Hoy en día tener este diagnóstico no es el fin del mundo, todo lo contrario", enfatiza Ramello.
La oncología moderna dispone de un abanico de herramientas inédito que incluye radioterapia de alta precisión, combinación de drogas hormonales, quimioterapia y anticuerpos monoclonales. A esto se le suman los paneles genéticos, que permiten detectar mutaciones específicas para diseñar tratamientos personalizados para cada paciente.
Finalmente, el especialista destaca el impacto de las denominadas "vacunas" contra el cáncer, que en realidad son inmunoterapias de última generación. "Estas terapias enseñan al propio cuerpo a defenderse y atacar al tumor. A diferencia de la quimioterapia clásica, que puede ser muy tóxica, estas vacunas mejoran los resultados disminuyendo las complicaciones. Hoy el paciente puede vivir muchísimos años con la enfermedad completamente controlada. Existen opciones y alternativas como nunca antes se habían visto", concluye.
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