El Gobierno realizó un hidrolavado integral de los ornamentos, la herrería artística y la marquesina, en el marco de los trabajos de recuperación del histórico edificio.
El Gobierno de Gualeguaychú limpió con hidrolavadora la fachada y la marquesina del emblemático Teatro Gualeguaychú, como parte de los preparativos para su reapertura. La intervención se integra a un plan de recuperación que contempla la restauración del edificio y la reconstrucción del piso de la sala principal, cuyo derrumbe parcial ocurrió el año pasado.
El personal encargado de la limpieza exterior del histórico edificio trabajó con una hidrogrúa y equipos de agua a presión. El chorro se aplicó mediante una lanza conectada por una manguera a una hidrolavadora. Un contenedor de gran capacidad, instalado sobre la caja del camión, y una escalera de tijera, dispuesta en la vereda, completaron el equipamiento de apoyo.
La limpieza abarcó los dentículos (pequeños bloques ornamentales de forma prismática o cúbica), los modillones (elementos arquitectónicos salientes, similares a ménsulas, ubicados debajo de una cornisa), las pilastras, las guirnaldas, la lira con laureles del friso y los mascarones centenarios, cuyos detalles y relieves recuperaron visibilidad.
También se lavaron la herrería artística del balcón, incluida su baranda de hierro forjado, y las ménsulas de la marquesina.
El hidrolavado permitió remover las manchas oscuras y la colonización biológica, una película formada por musgos y otros organismos que retiene humedad, acelera la degradación de los revoques y la mampostería y opaca los relieves ornamentales.
Otro factor de deterioro es la vegetación espontánea que crece en cornisas y remates. Sus raíces se introducen en las fisuras, ensanchan las grietas y favorecen el ingreso de agua en la estructura de las construcciones históricas. Las plantas que habían brotado en esos sectores también fueron removidas.
En el interior, con la reconstrucción del piso concluida y las butacas recolocadas, los trabajos se concentran en los detalles que requieren restauración, limpieza y terminación, para que la sala recupere sus condiciones originales y vuelva a recibir al público.
La intervención impulsada por la gestión del intendente Mauricio Davico no se limita a restaurar la sala. También contempla la recuperación integral de la estructura edilicia, con el propósito de garantizar su conservación y devolverle al histórico Teatro Gualeguaychú sus características arquitectónicas y ornamentales.
La fachada, ubicada sobre calle Urquiza, en uno de los sectores más céntricos y concurridos de la ciudad, constituye la carta de presentación del edificio ante vecinos y visitantes. Su limpieza adquiere especial relevancia porque se trata de un espacio que fue escenario de numerosos acontecimientos artísticos y culturales y forma parte de la historia comunitaria.
La fachada es la estructura exterior del edificio que da a la calle, mientras que la marquesina es el alero saliente de estructura metálica ubicado en la planta baja, sobre las puertas principales de acceso.
A diferencia de los cines y teatros modernos, que suelen exhibir marquesinas con grandes carteles luminosos, la de esta sala conserva su diseño de principios del siglo XX, realizado en metal ornamental trabajado artesanalmente, un rasgo que distingue su carácter tradicional.
Declarado Monumento Histórico Nacional en 1997, el Teatro Gualeguaychú es uno de los edificios patrimoniales más importantes de la provincia de Entre Ríos.
La sala se destaca por su acústica, su escenario de grandes dimensiones y la conservación de elementos originales, entre ellos los mosaicos y el entablonado de madera.
La reconstrucción de la sala
El Ejecutivo municipal finalizó la reconstrucción del piso y avanza con el rearmado integral de la sala. Las butacas ya fueron recolocadas en sus lugares originales y, en los próximos días, se completará la instalación del alfombrado. También concluyeron los trabajos de pintura y la reparación de zócalos y paredes. Además, la escalera central del escenario fue reemplazada por dos escaleras ubicadas en los laterales.
Antes de instalar las butacas, los especialistas aplicaron varias manos de un producto de base acuosa que protege la madera sin impedir su respiración, ya que penetra en las fibras y forma una película elástica y microporosa.
A diferencia de un barniz convencional, esta película no se ampolla, cuartea ni descascara, porque acompaña el movimiento natural del material y permite que respire. Además, el producto repele el agua, resiste el tránsito, previene la aparición de hongos, filtra los rayos ultravioletas, seca rápidamente y no contiene aguarrás en su fórmula.
Previamente, había concluido la recolocación de las tablas originales de pinotea, luego de un proceso de recuperación que permitió conservar más del 80 % del entablonado histórico. Las piezas que no pudieron recuperarse fueron reemplazadas por otras nuevas del mismo material.
Durante el trabajo artesanal, cada pieza fue revisada para comprobar que el encastre respetara la separación mínima necesaria para permitir la dilatación natural de la madera ante los cambios de temperatura. Una vez cubierta toda la superficie, se realizó un pulido general que devolvió al entablonado su textura y tonalidad originales.
El conjunto de tareas permitió reparar los daños ocasionados por el hundimiento y prevenir futuros levantamientos o deformaciones, problemas que anteriormente habían favorecido la filtración de humedad hacia los niveles inferiores.
Una vez concluidos todos los trabajos, la reapertura marcará el cierre de un proceso que combinó ingeniería estructural, restauración patrimonial y trabajo artesanal para recuperar un edificio fundamental del patrimonio cultural y arquitectónico de la región.
Origen del derrumbe del piso original
El deterioro del piso se originó por la presencia del insecto xilófago Pentarthrum, conocido como gorgojo del parqué, que afectó la estructura durante más de diez años.
La acción prolongada de esta especie debilitó los tirantes ubicados debajo de la sala hasta provocar el hundimiento parcial del piso original a mediados del año pasado.
Ante la magnitud del daño, la administración municipal decidió realizar una reconstrucción integral que excedió ampliamente la superficie afectada inicialmente. Los trabajos incluyeron el retiro completo del piso de la sala principal, la colocación de una capa de carbonilla como barrera contra la humedad y la incorporación de 37 vigas multilaminadas de eucaliptus grandis, sobre las que se apoya el nuevo entarimado.
El edificio constituye un patrimonio arquitectónico que forma parte de la identidad cultural de la ciudad desde hace más de un siglo. Por eso, su recuperación trasciende el mantenimiento edilicio: permite restablecer las condiciones de seguridad y confort necesarias para las próximas generaciones de espectadores.
La conservación de una obra de esta envergadura también exige una inversión económica sostenida, dado que la magnitud del deterioro original obligó a reconstruir buena parte de la estructura.
Ese esfuerzo adquiere especial relevancia si se considera la función social y cultural del teatro como escenario habitual de obras teatrales y espectáculos musicales que reúnen a distintas generaciones de la comunidad.
Cada etapa del proceso, desde la reconstrucción de las vigas del subsuelo hasta la limpieza de los relieves de la fachada, forma parte de un trabajo integral orientado a preservar el legado histórico y devolverle a Gualeguaychú un teatro en condiciones de recuperar plenamente su actividad.
