Elba terminó con el rostro desfigurado tras tropezar en las deterioradas veredas que rodean el Hospital Centenario. Su caso es la cara visible de un reclamo que la ONG Accesibilidad Gualeguaychú viene denunciando desde hace años, mientras los planes de obras y las ordenanzas siguen sin concretarse en el lugar donde más se necesitan.
Lo que debía ser una mañana de trámites y cuidados de salud se transformó en una pesadilla para Elba. El pasado lunes, alrededor de las 7:30, la mujer se comunicaba con A PRIMERA HORA comentando, entre mates, que salía a realizar unas diligencias médicas. Pocas horas después, su realidad sería muy distinta.
Al salir del Hospital Centenario, mientras caminaba por la vereda para tomar el colectivo, Elba levantó la vista para chequear si venía la unidad. En ese instante, su pie se enganchó en una baldosa levantada y cayó pesadamente. El impacto fue seco y directo contra el cemento.
"Tengo la cara del lado izquierdo desfigurada. Y eso se lo debo a la vereda de enfrente del hospital", relató Elba con angustia. El diagnóstico inicial incluyó atención de urgencia con suero y una consulta con un oculista por la gravedad de la inflamación. Hoy miércoles, los dolores la obligaron a buscar atención especializada en el Centro Médico San Lucas.
Una denuncia que tiene "archivo" El accidente de Elba no es un hecho fortuito. Es el resultado previsible de un estado de abandono documentado. La ONG Accesibilidad Gualeguaychú ha visibilizado en reiteradas ocasiones —incluso a través de crudos videos en sus redes sociales— las barreras urbanísticas que rodean al principal efector de salud de la ciudad.
A pesar de que desde 2020 existe una ordenanza para transformar el entorno urbano y de que a finales de 2025 se anunció un "Proyecto de Mejora de la Accesibilidad" para el entorno del Hospital, la realidad en la calle Pasteur y alrededores sigue siendo una trampa. Como señalaba Mauricio Arce, referente de la ONG, el Hospital es el punto crítico donde más se requieren estas obras por la cantidad de personas con movilidad reducida que asisten a diario.
Testimonios que se multiplican Tras conocerse el caso en el aire de la radio, la solidaridad y los testimonios de otros damnificados confirmaron la gravedad del problema. Una vecina reveló haber sufrido una fractura de muñeca en el mismo sector, sumándose a la lista de ciudadanos que terminan en la guardia por el simple hecho de intentar caminar por la zona.
La desidia tiene consecuencias Más allá de los anuncios oficiales y las disputas sobre quién debe poner el cemento, lo que queda claro es que el paciente es quien pone el cuerpo. Por esas veredas circulan adultos mayores, personas con discapacidad, embarazadas y pacientes recién dados de alta.
La accesibilidad no es una cuestión estética ni un lujo y va mucho más allá de quitar un centenario árbol; es una garantía de seguridad y un derecho básico. Gualeguaychú no puede permitirse un polo sanitario rodeado de obstáculos. Es hora de que las obras anunciadas dejen los planos y lleguen a las veredas antes de que el próximo vecino termine en una camilla por la desidia estatal.
