Promoviendo el fracaso escolar – Artículo de opinión

Si cuando un alumno ingresa al primer año de la Escuela Secundaria, le dijéramos: “no importa que faltes, porque igual te vamos a aprobar”, ¿qué expectativas por estar en esa Escuela podría llegar a tener ese alumno? ,  ¿Qué podrían pretender exigir los docentes en relación a la apropiación de saberes? Bueno ese es el mensaje que nuestros funcionarios políticos están brindando a los alumnos y sus familias.

 

Por Carina Aguilar
Rectora Instituto Técnico Superior Urdinarrain

 

Desde el CGE a través de una nota periodística, informaron que están dispuestos a mejorar los índices de promoción de alumnos y evitar el fracaso, para lo cual proponen modificar el régimen de evaluación y asistencia de la Escuela Secundaria: más días para faltar, más flexibilización a la hora de evaluar. Listo, así de simple era. Parece que la repitencia, deserción, desgranamiento de matrícula, vínculos de baja intensidad con la Escuela y sus actividades, se arreglaba permitiendo a los alumnos faltar más y permitiéndoles aprobar sabiendo… ¿sabiendo algo? Eso parece no ser demasiado importante.

A esta altura necesito que me expliquen dónde quedó aquello de recuperar la centralidad del conocimiento, la importancia de la presencia del otro, para qué tenemos una ley de Educación que establece que el Nivel Secundario es obligatorio, al igual que cumplir los tan ansiados 180 días de clases, porque la verdad, que reducir todo a permitir faltar más y exigir menos hace que se profundice mi preocupación en relación a la capacidad de quienes se encuentran al frente del Consejo General de Educación.

Por otra parte, los indicadores no les cierran, y eso es verdad, pero no les cierran desde hace mucho, en 2011 implementaron la Resignificación de la Escuela Secundaria en Entre Ríos, obviamente que durante la misma se flexibilizó el régimen de evaluación y asistencia entre otras cosas. Veamos los indicadores que lograron estos iluminados con ese dispositivo: (todos los datos que doy a continuación provienen del Ministerio de Educación área de Estadística y Censo)

En 2015 egresan en 6° año del Ciclo Orientado 12.400 alumnos, puede parecer una cantidad enorme, lástima que representa nada más que el 43% de los que empezaron, sí, empezaron más de 28.000 allá por 2010, pero el 57% quedó de camino.

En 2011 teníamos 530 Escuelas secundarias (398 estatales y 132 de Gestión Privada), en 2015  logramos tener 401 Escuelas Secundarias, es decir 3 más, el Estado Provincial incrementó un 0,5% la cantidad de Establecimientos educativos en 5 años, mientras que el sector privado logró un incremento de más del 5% con 139 Establecimientos Secundarios en 2015.

En 2011, a la Escuela pública estatal habían ingresado a 1° año de la Secundaria 22.800 alumnos, en 2015 ese número se redujo a  16.998, es decir que tenemos un 25,44% menos de alumnos. Podríamos pensar que la población decreció, pero no, no fue ese el caso. Tampoco es que hayan emigrado masivamente esos alumnos al sector privado, si bien este ha tenido un leve aumento (de 6000 alumnos ingresantes en 2011 pasó a tener 6.268 en 2015), no incluye a todos los que hoy no están en la Escuela, tampoco están en las Escuelas de Jóvenes y Adultos, simplemente no están.

Y todo esto ocurrió y ocurre bajo la Resignificación de la Escuela Secundaria. Volver a aplicar una receta que fracasó, no solo genera incertidumbre, también un profundo malestar en toda la Comunidad Educativa

Pero bueno, seguramente la causa de todo esto, los culpables del fracaso escolar, como señalan desde el CGE,  sean la Escuela y sus docentes:

La Escuela que es fea, poco atractiva… y sí, como para no ser fea la pobre, si cuando caen dos gotas, se llueve más adentro que afuera, se le electrifican un poco las paredes, se inundan algo los pasillos, se le nota el revoque descascarado, las aberturas no funcionan muy bien, y la lista sigue. Por suerte está la cooperadora, alumnos, padres y docentes, que a pesar de no ser esa su responsabilidad, dedican tiempo, esfuerzo y dinero para mantener lo que le corresponde al Estado… y como no va ser poco atractiva, si los recursos que debería proveer el Estado brillan por su ausencia, hasta las libretas de calificaciones se arman con lo que se puede, porque hace años que no mandan, como tampoco libros matriz, registros y tantas otras cosas, y lo que hay, que no es mucho es porque lo pagaron los docentes de su bolsillo o las familias de sus alumnos.

La culpa es de los docentes, seguro, claro que sí, esto es causa de los docentes. No cobran sus sueldos durante meses, y cuando el gobierno de Bordet se acuerda de pagarles lo hace mal, de menos obvio; encima se les ocurre invertir en su desarrollo profesional, y pretenden que sus alumnos aprendan.

¿Para qué está la Escuela? Tantos alumnos interesados en aprender, tantos docentes a los que les apasiona enseñar pero, bajo las condiciones que la Gestión de Panozzo y sus funcionarios imponen, pareciera que eso no es sustancial, pues les importa más hacer del secundario un trámite que garantice perpetuar la ignorancia y el analfabetismo (ilustrado), sin responsabilizarse absolutamente de nada, sin garantizar las condiciones mínimas indispensables para que las prácticas pedagógicas puedan realizarse en un ámbito digno para quien ENSEÑA y APRENDE.

Los funcionarios del CGE están preocupados en cuidar su puestito político, como si ese lugarcito fuese suficiente para mantenerlos a salvo de causas penales, del repudio de sus colegas, del espanto que provocan con sus decisiones, como si esa miserable cuota de poder que transitoriamente detentan, los autorizara a seguir destruyendo a la Escuela y particularmente a la Escuela Pública, desacreditando a los docentes, ejerciendo coerción sobre los Equipos Directivos, instrumentando medidas que son inviables, dando órdenes y contraórdenes, demostrando niveles de improvisación y desconocimiento que indignan.

La verdad que no se puede justificar la cultura del “facilismo” en pos de hacer que “los indicadores cierren”, no pueden desconocer los funcionarios de la cartera educativa provincial lo que dice la Ley de Educación: “habilitar a los/las adolescentes y jóvenes para el ejercicio pleno de la ciudadanía, para el trabajo y para la continuación de los estudios”.

Es fundamental que tanto docentes y alumnos compartan y construyan en la Escuela un espacio donde se privilegie el conocimiento, la vinculación con el otro, se posibilite ser protagonistas responsables y exigentes de lo que significa aprender y enseñar, donde lo que realmente importe no sea pasar, sino aprender.

 

LA REGION

Administrador del sitio LA REGIÓN 24, versión web del diario de Urdinarrain.