Actuar por Brian

“Todos somos Brian” expresaba la remera de la dolorida y torturada madre de Brian Aguinaco, asesinado a sangre fría en flores a fin de año pasado. Solo quien padece semejante dolor puede describirlo, lo seguro, es que la muerte de un hijo/a debe ser lo peor que le puede pasar a un ser humano.

Cuando nosotros como sociedad decidimos no hacernos cargo de los verdaderos problemas que nos rodean, las situaciones no desaparecen mágicamente, sino que se apilan al final del túnel, esperando un día el menor error del sistema humano, para estallarnos frente a nuestras narices de la peor manera. Luego, como pasa siempre, gran parte de las personas entran en una desesperación de “culpa comunitaria” que los lleva a exigir las soluciones más irracionales o los castigos más extremos. Pero no dura mucho, porque en realidad no nos interesa el padecimiento de Brian, solo queremos expulsar esa sensación de “deber no cumplido/culpa/odio” de nuestro cuerpo.

Entonces instalamos viralmente temas como la edad de imputabilidad de los menores, y por supuesto, todos opinan que se debe bajar. Muchos no saben ni desde cuanto se debe bajar (hoy 16 años), ni hasta cuanto se debe bajar, algunos pensaran que un niño/a de 10, 12 o 14 años debe padecer el cruel castigo del sistema carcelario argentino, y por supuesto, varios ya imaginaran una salita verde oscura de 5 años, como paso previo a la celda de los gurises mayores de 6 años.

No estoy de acuerdo con bajar la edad de imputabilidad, no solo por un convencimiento jurídico y ético (no moral, aquí esa dama no participa), sino porque el problema es más severo, y pasa por comprometernos con el futuro pero por sobre todo, con el presente de los chicos y chicas que padecen a diario en nuestra sociedad. Hay muy malas noticias, lamentablemente las noticias volverán a mostrar nuevos casos de homicidios en ocasión de robo u otra tipología legal. Pero hay peores noticias aun, cientos de miles de chicos en estos momentos estan siendo ignorados por un sistema de minoridad que decide tratarlos como cosas, y por una sociedad que salvo cuando le llega el “ataque de culpa comunitaria”, decide no exigir que nuestros líderes sociales hablen del tema; y no nos vayamos muy lejos, por ejemplo en las últimas elecciones en Urdinarrain, nadie les exigió a los candidatos a Intendente, que opinen sobre abuso sexual infantil, maltrato familiar y/o drogas, y eso que en nuestra coqueta ciudad abundan impunemente. Como dijo el fallecido premio nobel de literatura José Saramago, “es una sociedad que mira, pero no ve”.

Uno de los detenidos por éste caso tiene 24 años y será juzgado como la ley manda. El otro tiene 15 años, y también fue juzgado como la ley manda, es decir fue declarado inimputable y puesto al cuidado de sus abuelos. Éste último también se llama Brian, y de niño padeció vivir en las anomalías que el sistema social le permite, a un niño con su padre preso y su madre en idas y vueltas con la cárcel; en una casa oscura, en donde el excremento sucio en el baño de afuera parece una habitual compañía, y con una zanja infectada como único reflejo para mirarse y crecer.

Por eso comparto el dolor de los familiares de Brian, aunque no por eso me olvido del sufrimiento que por años soporto el otro Brian, quien por seguir siendo un niño, hoy esta con sus abuelos y no en la cárcel.-

 

Por Dr. Mauro Santiso
Director del Centro de Día
Hogar de Adolescentes

LA REGION

Administrador del sitio LA REGIÓN 24, versión web del diario de Urdinarrain.